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La educación pensada para dar habilidades técnicas a las personas con discapacidad
Periódico Digital PIEB • 10-11-2017 br /
Patio del centro de educación especial Madre Ascención Nicol, en El Alto


“Tenemos diez estudiantes con discapacidad, pero en realidad hemos identificado a 22 con diferentes impedimentos”, como trastornos del habla, deficiencia auditiva, dislexia y otros, dice Armando Aruquipa, director de Santa María de los Ángeles, ubicada en la 16 de Julio de El Alto.

Santa María de los Ángeles, unidad educativa de convenio de Fe y Alegría, acoge a 1.181 estudiantes en primaria y secundaria, al mismo tiempo que lleva un riguroso seguimiento de los estudiantes con discapacidad física o intelectual que llegan remitidos de los centros especiales Aprecia, Virgen Niña, Madre Ascención Nicol y CEREFE.

Para incluirlos en la escuela regular, se ha planificado un aula de integración y orientación donde el psicólogo José Luis Espinoza trabaja tres veces a la semana con ellos.

Espinoza dice que el incentivo de la familia es fundamental en el proceso de aprendizaje. “Hay un niño con Síndrome de Down en tercero básico, la familia lo lleva a cursos y centros especiales, su aprendizaje no es lento, está aprendiendo casi de manera normal”, explica.


Armando Aruquipa, director de la unidad educativa Santa María de los Ángeles en El Alto

Sin incentivos ni apoyo, los pequeños pueden ver retrasadas incluso sus habilidades sociales. El director Aruquipa ejemplifica: “Tenemos un niño con Síndrome de Down que era violento, agarraba el lápiz y golpeaba, pero se ha ido adaptando y ahora su conducta es normal. Otra niña con Síndrome de Down que era callada y retraída, pero ahora es normal”.

Y sí parece completamente “normal” considerando que en el universo de 1.181 estudiantes existen problemas de anorexia, acoso escolar y otros derivados de problemas familiares y no saber lidiar con diferencias entre adolescentes.

El psicólogo Espinoza explica que no se han registrado casos de bullying hacia los estudiantes con discapacidad, a pesar de que, por distintos motivos, suelen tener más edad que sus compañeros de aula. Esto sucede en parte porque los padres extienden su etapa de duelo e insisten en que sus hijos van a superar su “enfermedad”, lo que retrasa su ingreso a la escuela.


El psicólogo José Luis Espinoza en la sala de integración y orientación de Santa María de los Ángeles

Aruquipa explica: “Tenemos un niño ciego que asiste a una institución especializada (Aprecia), aquí tenemos una maestra con conocimiento de braille, pero no al 100 por ciento. Se le trata de brindar escritura en braille en un 50%. Él está en quinto de primaria, pero su adaptación es más o menos para un niño de tercero”.

A pesar de la resistencia inicial de directores y juntas escolares para la inclusión de estudiantes con discapacidad, Fe y Alegría desarrolla un proceso de sensibilización para romper esas barreras.

“En nuestras escuelas se habilitan cupos para personas con discapacidad”, dice Carmiña de la Cruz, asesora nacional de Educación Especial en Fe y Alegría. En Chuquisaca cuentan con 10 escuelas que hacen inclusión, en La Paz son 9, en Cochabamba tienen 5 y 8 en Santa Cruz. En general son alrededor de 300 estudiantes en escuelas de convenio de Fe y Alegría.

El proceso no fue fácil y comenzó por capacitar a los maestros y sensibilizar a las madres y padres de familia.

Enfoque de trabajo
El centro de educación especial Madre Ascención Nicol está ubicado a tres cuadras de Santa María de los Ángeles, tiene estudiantes con discapacidad intelectual en el rango de los 3 a los 28 años de edad.

Cuando un estudiante ingresa, un equipo de profesionales identifica el nivel educativo al que pertenece y una trabajadora social evalúa la situación económica de la familia. Al ser un centro de Fe y Alegría, Madre Ascención Nicol se sostiene con aportes de las familias (que oscilan entre 10 y 100 Bolivianos) y donaciones de terceros.


Centro Madre Ascención Nicol, una maestra coloca el zapato a un estudiante en el recreo

“A veces los estudiantes llegan grandes (en edad) –dice Carmiña De la Cruz, nunca han sido escolarizados, nunca han ido al jardín (de infantes), eso nos dificulta planear cómo los vamos a ir incluyendo, lo ideal es que estén desde nivel inicial. Si se adaptan bien, pueden ir a la escuela regular. Si la familia no apoya este proceso, es difícil también”.

El sistema educativo está planificado para que los niños y niñas con discapacidad estudien en centros de educación especial durante la primaria, aunque pueden inscribirse paralelamente a la educación regular. Teóricamente la secundaria deben hacerla íntegramente en la escuela regular, como cualquier niño o niña de su edad. Sin embargo un estudio del Ministerio de Educación admite que solo el 1,9 % de los estudiantes con discapacidad pasan a la secundaria.

En Fe y Alegría se piensa diferente, por eso Ascención Nicol cuenta con un nivel técnico competente que les ofrece capacitación laboral durante seis años, después de haber pasado los niveles: atención temprana, independencia personal e independencia social.

“Cuando se sienten capacitados o están formados se puede hacer inserción laboral. No a todos se los puede incluir laboralmente”, explica la directora del centro Madre Ascención Nicol, Miriam Mamani Saavedra.

Esos avances se dan en medio de dificultades que se van salvando poco a poco. “Tenemos 14 maestros, pero solo 6 ítems (pagados por el Ministerio de Educación), de esos seis solo 5 son para maestros, el sexto es para un auxiliar. Tenemos chicos con autismo, hiperactividad, algunos que convulsionan. El auxiliar está toda la mañana y la tarde para ayudarlos”, dice la administradora y misionera dominica Beatriz Huallata.

Buscar donantes y presentar proyectos son los trabajos de Huallata, junto con las permanentes gestiones ante el Ministerio de Educación y el municipio de El Alto para obtener maestros y equipos.

Los resultados están ahí. Si bien han logrado destrezas técnicas en los participantes, Mamani relata que también tienen un estudiante preparándose para ser parvulario y otro más que tiene la intención de iniciar la carrera de administración de empresas. Pero Fe y Alegría se anota otro logro además: en la ciudad de Sucre prepararon a cinco jóvenes para la Escuela Normal de maestros, a donde asisten con un intérprete.


La hermana dominica Beatriz Huallata, encargada de la administración en Madre Ascención Nicol

Los estudiantes del nivel competente han logrado inicialmente una independencia personal y social que les permite trasladarse solos desde su casa hasta la escuela y viceversa.

Esto que para cualquier adolescente o adulto es fácil, es completamente diferente para una persona con discapacidad intelectual. Se trata de un salto importante para ellos y para las madres y padres sobreprotectores que suelen tratarlos como a niñas y niños.

Cuando se generan habilidades laborales en los estudiantes, se debe pensar también que “nadie les va a llevar de la mano al trabajo” cuando estén listos, dice la directora Mamani.

Carmiña de la Cruz, asesora nacional de Fe y Alegría, explica que los centros de educación especial fueron concebidos inicialmente con “una idea paternalista donde la discapacidad se entendía como enfermedad o falta de capacidades”.

La idea no era formar, educar y capacitar a las personas, “era más bien tenerlos ocupados, no veían la estimulación de las habilidades en la vida diaria y su independencia”. El enfoque de Fe y Alegría, asumido hace 15 años, ha evitado tener participantes de 50 años de edad repitiendo año tras año las mismas tareas manuales en el aula.

Los estudiantes reciben ahora capacitación en repostería, belleza integral, metal mecánica, pulido de piedras preciosas, carpintería y un sinfín de especialidades, hasta que llega el momento de colocarlos en una empresa que también haya entendido la inclusión.

¿Creen que hay niños y niñas con discapacidad a los que no ha llegado el sistema educativo? “Seguro –dice Carmiña de la Cruz… Menos en la ciudad que en el campo, ahí sí necesitamos poner más los ojos, ahí sí hay brechas enormes. El Ministerio ha intentado llegar a provincias, pero es un reto enorme”.
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