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Literatura 
Tras las huellas de las novelas bolivianas perdidas del s. XIX
Periódico Digital PIEB • 24-08-2016  

Jorge Estévez
PD-PIEB

En nuestro país titánicas obras han sido realizadas por individuos impulsados por la voluntad de conocer más. Ellos se han encargado, en solitario, de encontrar objetos perdidos y devolverlos a la vida.

Gabriel René-Moreno, el historiador y bibliógrafo que ahora mira fijo desde los billetes de Bs 100 recopiló pacientemente cientos de pasquines, publicaciones menores de la época. A partir de esos documentos escribió uno de sus libros más importantes de la historia del país: Matanzas de Yañez, publicado en 1886.

Gunnar Mendoza, bibliógrafo y archivista, encontró en sus pesquisas dos libros que ahora son centrales para la literatura boliviana. El primero, Historia de la Villa Imperial de Potosí de Bartolomé Arzáns Orsúa y Vela, se pensaba inevitablemente perdido después de que el original fuera robado y la única copia extraviada. El otro libro, curiosamente, fue encontrado dos veces por Gunnar Mendoza. La primera vez en una versión incompleta, la segunda con todas sus partes, olvidada entre los artefactos de un anticuario. El libro se llama El diario del tambor Vargas.

Y la tradición continúa.

Cuando era un niño en Comarapa -un pequeño pueblito entre Santa Cruz y Cochabamba- Juan Pablo Soto encontró entre los estantes de su escuela el libro La provincia Manuel María Caballero. El texto se refería al territorio del que Comarapa es capital y explicaba, en apenas un párrafo, que el nombre de la provincia era un homenaje al hombre que supuestamente escribió la primera novela en Bolivia.

Ese descubrimiento encendió la curiosidad de Juan Pablo. El pueblito en el que había nacido tenía una historia oculta que nadie parecía conocer y él se había topado con la primera pista para descubrirla. Pero: ¿quién era Manuel María Caballero?; y aún más importante, ¿dónde estaba esa novela?

Nuestras bibliotecas -las de los pueblitos y las de las ciudades- tienen enormes puntos ciegos, igual que las bibliotecas en las que Gabriel René Moreno tuvo que buscar información. Por mucho que el pequeño Juan Pablo escudriñó, no encontró una copia del libro de Manuel María Caballero.

Su búsqueda continuó sin resultados, hasta que durante su último año como estudiante de Filología en la Universidad Gabriel René Moreno en Santa Cruz, encontró el libro. Ese tesoro que había estado buscando desde que era un niño se encontraba en sus manos: La isla de Manuel María Caballero.

Esa primera búsqueda y hallazgo llevó a Juan Pablo a algo más que el cumplimiento de las metas de su infancia. Descubrió que La isla no era la única novela perdida. Una buena parte de la literatura boliviana del siglo XIX todavía se encontraba velada entre páginas de archivos hemerográficos y bibliotecas personales, por lo tanto, no era accesible al público.
Una vez más escuchó el llamado. Así inició una segunda exploración, siguiendo pistas que aparecían en manuales de literatura, en reseñas de periódicos y en referencias bibliográficas publicadas en solapas y contratapas de libros. Juan Pablo se mudó a Sucre y estudió Historia en la Universidad Mayor Real y Pontificia San Francisco Xavier. Durante dos años, Máximo Pacheco, otro estudiante, le ayudó ofreciéndole su casa para que pueda continuar buscando las novelas perdidas. Todos los días buscaba en el archivo de la ciudad entre papeles empolvados y periódicos viejos, entre índices y fichas, y encontraba pistas que le motivaban a seguir.

A diferencia de su primera exploración, los resultados fueron apareciendo más rápido, uno detrás de otro. Decenas de novelas perdidas surgieron ante su mirada atenta.

Durante ese tiempo su trabajo no se limitó a buscar y encontrar los libros. Juan Pablo se encargó de transcribirlos, editándolos uno después de otro, con gran rigurosidad, respetando siempre la sintaxis de la época. Para él, solamente las primeras ediciones ya eran un hallazgo suficiente.

El tiempo pasó y las averiguaciones lo llevaron de biblioteca en biblioteca, de archivo en archivo, desde Sucre hasta Buenos Aires y Santiago de Chile (con la ayuda de varios amigos logró obtener algunas novelas que le faltaban y que estaban en el exterior). Su investigación duró diez años. El resultado son 56 novelas compiladas en dos volúmenes de casi 2.500 páginas.

"Mi intención es que los estudiantes puedan leer este libro. Quisiera que cualquiera que lea un manual y esté interesado, pueda encontrarlas", comenta Juan Pablo en una conversación con el PD-PIEB. "Quiero que sean ellos los que juzguen. Que no sea una cosa juzgada por la crítica literaria sin haber tenido acceso a los textos primarios".

Es difícil no imaginarse a Juan Pablo en Comarapa, mirando la contraportada de La provincia Manuel María Caballero, y la alegría que hubiera sentido si se hubiera enterado que alguien había dedicado diez años de su vida para darle el libro que su curiosidad esperaba encontrar.

Pero el final de esta historia es agridulce.

Después de los diez años de investigación, el proyecto no pudo encontrar financiadores para su publicación. Juan Pablo explica que si bien hubo interés, nunca se halló financiamiento, ni por parte de alguna fundación ni por alguna editorial. Si el libro no se publicaba, todas las novelas, todas las historias, incluida la del hombre que las había "redescubierto", volverían a hundirse en el olvido. Juan Pablo decidió que iba a publicarlas él mismo. El proyecto, desde el primer momento y hasta el último, fue un emprendimiento en solitario.

Finalmente se publicaron 50 copias de la Ficcionalización de Bolivia. La novela / leyenda del siglo diez i nueve (1847 - 1896).

"Ha sido un poco frustrante. Imagínate, esos ejemplares solo pueden llegar a 50 personas. Yo conozco a cada una de las personas que tienen el libro", ríe. "Ahora para la distribución he copiado un poco el sistema del siglo XIX". En el siglo XIX muchos libros eran presentados por entregas a los suscriptores, como capítulos de una serie televisiva. Es el mismo método en que aparecieron originalmente las 56 novelas que ha recuperado. Una suerte de circularidad en la historia.

Juan Pablo espera poder realizar una segunda edición, quizás menos costosa, "que pueda llegar a más gente, porque esa es la intención". Por ahora, las novelas perdidas se mantienen en manos de unos pocos especialistas y entusiastas lectores.

La próxima presentación del libro se realizará en Santa Cruz, el departamento donde todo comenzó. El evento se llevará a cabo el día jueves 8 de septiembre, en el Centro Cultural Simón I. Patiño (calle Independencia 89 esquina Suarez de Figueroa). Los dos volúmenes del libro estarán a la venta ahí.

Después, los interesados en adquirir una copia de Ficcionalización de Bolivia. La novela / leyenda del siglo diez i nueve (1847 - 1896) pueden contactarse directamente con Juan Pablo Soto al teléfono celular 700-75258 y a la dirección de correo electrónico sotojpablo@hotmail.com

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