DESTACAMOS >>> 
  • La próxima semana, la Biblioteca virtual subirá los Estados del Arte de La Paz que sirvieron para armar una agenda de investigación departamental
  • La próxima semana, la Biblioteca virtual subirá los Estados del Arte de La Paz que sirvieron para armar una agenda de investigación departamental
 
DOSSIER
TEMA: Carnaval en Bolivia

El Carnaval chuquisaqueño se renueva constante y dialécticamente
25-01-2008

Joaquín Loayza Valda*

Como todo hecho cultural que se transmite a través de la tradición oral y la reproducción de actos con valor de identidad local o nacional para la sociedad, el carnaval chuquisaqueño es un bien cultural que se renueva constante y dialécticamente.

Su ubicación entre el solsticio de verano y el equinoccio de otoño en el hemisferio austral sugiere que no fue una fiesta que se cultivara en la época prehispánica, extremo que puede inferirse a través de la lectura de Garcilazo, Bentanzos y Guamán Poma de Ayala, salvo que se demuestre que la civilización andina honrara una fiesta previa al equinoccio de otoño como la cuaresma cristiana.

Desde San Sebastián
El carnaval de Chuquisaca y en particular el de su capital, Sucre, como el de toda Hispanoamérica, tiene un origen indubitablemente europeo. Según el cronista Pedro Ramírez del Águila, en una relación escrita al comenzar el siglo XVII, las carnestolendas comenzaban con una gran fiesta el día de San Sebastián, el 20 de enero, y a partir de entonces se sucedían las festividades con grandes meriendas, algazaras, cenas y regocijos populares.

Los días propios del carnaval continuaban estos acontecimientos y se procedía al juego con agua, cáscaras de huevo rellenas con agua y perfumes de azahar, las que se arrojaban, como hoy se estila, junto con frutas de membrillo, manzana y durazno.

Los tres últimos días participaban los indígenas en grandes pedreas, verdaderos combates de los resultaban, según el autor, heridos y, muchas veces, se lamentaba el fallecimiento de algunos participantes. Concluido el carnaval se ingresaba al tiempo penitencial eclesiástico de la Cuaresma, guardándose de la carne y absteniéndose del pecado.

Es de suponer que la dinámica de la vida en sociedad, las limitaciones impuestas por el poder coactivo del Estado y la interrelación cultural trasformaron de manera constante el carnaval. Durante la tercera década del siglo XIX el naturalista francés Alcides D’Orbigny, a través de un pintoresco relato, describe las carnestolendas sucrenses a través del desmedido y hasta violento juego con agua: “Proyectiles de cáscara de huevo cargadas de agua, damas echando agua desde los balcones, jóvenes que recorrían las calles de la ciudad con desbordada alegría y que no reparaban en subir a los balcones desde la calle, a través de escaleras que para tal efecto transportaban, para disputar violentos combates acuáticos con las damas que tácitamente los invitaban a la realización de aquellos actos”.

En las postrimerías del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX, época del esplendor de la industria minera de la plata, el carnaval de Sucre era el carnaval grande de Bolivia y, en tal condición, se constituía en el destino de visita de personas procedentes de todo el territorio nacional. Se distinguía por su exquisita gastronomía, sus confituras y abundante fruta, sus fiestas de disfraces y, especialmente, por la alegría que se escenificaba en las calles: la gran entrada de carrozas el domingo de carnaval y las comparsas que los días lunes y martes, al son de la música de bandas de instrumentos de viento metálicos o estudiantinas de instrumentos de cuerda, recorrían la ciudad arrojando cascarones perfumados, recibiendo el agua de los balcones y obsequiando confites y pequeñas cantidades de dinero metálico que arrojaban a un conglomerado de niños y personas pobres. Este recorrido suponía la visita a las casas de las otras comparsas y de los padrinos, donde se gozaba de comida, bebidas y se bailaba. Para el recorrido del lunes y martes de carnaval los miembros de las comparsas contaban con un cargador, generalmente un indio, pongo de hacienda, quien transportaba los cascarones, las bebidas y otros elementos necesarios para el juego del carnaval.

Estas pautas de realización lúdica se mantuvieron más o menos constantes hasta los últimos años de la década del 70 y en la medida que Sucre fue perdiendo su importancia económica y política, el carnaval mudó sus costumbres aunque manteniendo sus características esenciales. Al finalizar la década de los años 70 el general Hugo Banzer Suárez (por entonces gobernante de facto) limitó la fiesta del carnaval a los días sábado y domingo. Esta disposición tuvo una vigencia efímera y en los años siguientes se restableció espontáneamente. Este corte en la realización de las tradiciones acumuladas en un proceso de más de 400 años tuvo como consecuencia la pérdida de identidad de estos valores culturales. Y, si bien el carnaval retornó a Sucre, su retorno supuso desorganización y violencia.

Los rasgos más tradicionales
Actualmente los valores peculiares del carnaval de Sucre son el juego con agua, especialmente con cascarones, su gastronomía y su música.

El juego con cascarones no sólo es una tradición, sino precisa de un espíritu lúdico que expresa una constancia sin límites. El proceso se inicia meses antes del carnaval, quizá al día siguiente del miércoles de ceniza, y supone una disciplina culinaria que no debe abandonarse jamás. La cáscara de los huevos no sólo deben conservarse y almacenarse adecuadamente, sino, al momento de quebrarse se debe tener el cuidado de abrir un solo hueco en uno de sus extremos y lavarse inmediatamente, una vez guardados, en los días previos del carnaval, se los llena con agua, a veces perfumada y, finalmente, se los tapa con un corte de tela empapada de cebo. Los cascarones con agua se arrojan desde la distancia en los combates entre las comparsas y los llenados con perfume sirven para galantear con las damas.

La gastronomía carnavalera sucrense es diversa. Incluye el sándwich de palta con locoto, el saice, los picantes de pollo, lengua, cola o mixto, y la sullka. Entre las bebidas se distinguen la leche de tigre, que es una combinación de leche con alcohol; el cola y mono, que a la anterior combinación incluye coco rallado; los diferentes macerados, especialmente el de tumbo, y la chicha de maíz.

La música típica de esta fiesta en Sucre es el carnaval, que es una melodía compartida históricamente con Valle Grande y Santa Cruz. El origen del carnaval es el huayño, presumiblemente de origen incaico que, al contacto con las melodías que llegaron de España, se transformó en lo que hoy se conoce como bailecito. Este género musical ejecutado en tonalidad mayor originó lo que en Sucre aún se conoce como bailecito carnavalesco, que es el origen del carnaval.

Las influencias contemporáneas son múltiples. Al juego con agua, por efecto del desarrollo tecnológico y la invención de los polímeros, se ha agregado el juego con globos y con otros artefactos de plástico. La gastronomía incluye ahora el asado en parrilla. La música está dominada por las morenadas, caporales, kullawadas y, lo más importante, ha adoptado la ch’alla del martes del carnaval, una práctica de origen andino.

Desde el año 2000 Radio La Plata (la más tradicional de la capital) y el Municipio han emprendido la tarea de revalorizar el carnaval, eliminar la violencia e incluir nuevamente a la mujer sucrense a través de una entrada que se denomina Carnaval de Antaño y que se efectúa el sábado previo al carnaval.

*Joaquín Loayza Valda es abogado, folklorista, subdirector del Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia.



 
 
EN PORTADA
Salud  •  La salud pública tiene carencias para detectar riesgo de discapacidad en infantes
Medio Ambiente  •  Unas 123 especies de agua dulce están amenazadas en los Andes Tropicales
Publicaciones  •  El PIEB pone en línea estados del arte que sintetizan la investigación en cada departamento
Convocatorias  •  Convocan a ponencias sobre “La reinvención de tierras bajas americanas”
Tierra y Territorio  •  La acción humana ha intervenido y modificado cerca del 50 % del territorio
Desarrollo •  Bolivia se coloca atrás en la nómina de naciones innovadoras
Agropecuaria •  El maní, se gana más en el comercio que en la producción
Generacionales •  Más de 970 mil niños y niñas están en riesgo de perder el cuidado familiar y parental
Población •  Cerca de 1,9 millones de personas, la mayoría niños y niñas, viven en la indigencia
Instituciones •  El sistema de justicia resuelve menos procesos que antes de la reforma judicial


 
© Periódico Digital de Investigación sobre Bolivia
Nº de Depósito Legal 4-3-75-12
ISSN 2304-5221
Av. Arce 2799, esq. Calle Cordero, Ed. Fortaleza · Piso 6 · Oficina 601. Teléfonos: 2432582 - 2431866 · Fax 2435235