Ocho historias clínicas

En el Hospital Materno Infantil Germán Urquidi, de Cochabamba, no niegan ni relativizan que existan las esterilizaciones a menores de 19 años. Sin revisar los archivos de las pacientes, el ginecólogo y jefe de Servicio de Quirófano, Mario García, explica que es posible que las estadísticas estén reportando los casos de esterilización practicadas a adolescentes con VIH o con alguna enfermedad grave o con deficiencia intelectual.

Hospital Materno Infantil Germán Urquidi, dentro del complejo del Hospital Viedma, en Cochabamba

"Cuando la paciente es portadora del VIH, en ella sí está indicado hacer la ligadura. Cuando tiene un niño, se hace la ligadura bajo consentimiento informado, con (participación de) la pareja y los papás (…)", dice.

Sin embargo, el reglamento de la Ley 3729, de protección y asistencia para personas que viven con VIH/SIDA (PVVS), refiere que "bajo ningún concepto se podrá inducir, presionar u obligar a una PVVS a someterse a un procedimiento de esterilización"

AUDIO: Marío García, Jefe de Servicio de Quirófano del Hospital Germán Urquidi

En casos de discapacidad mental, explica el doctor García, "generalmente la Defensoría hace la solicitud de ligadura de la paciente, en menores de edad, bajo consentimiento informado de los papás, en este caso no tienen pareja. Pero a veces no tienen ni papás, no tienen familia, son pacientes de la calle, indigentes, entonces se hace con trabajo social, con el director del hospital y con el gestor de calidad; todos ellos analizan, autorizan y se procede a la ligadura".

El archivo del Hospital Germán Urquidi muestra ocho historias clínicas originadas entre 2016 y 2017 donde se registran AQV (anticoncepción quirúrgica voluntaria). Tres cirugías de esterilización se practicaron en adolescentes con VIH, dos a personas con discapacidad (una auditiva y una con displasia de cadera), una por paridad satisfecha (tres hijos) y dos más a adolescentes sin problemas de salud reportados.

Consentimiento informado del Hospital Materno Infantil Germán Urquidi, casi ilegible, sin nombres de la paciente ni fecha. Tiene la firma y huella digital de la paciente.

¿Qué relatos contienen las historias clínicas? A sus 16 años, Patricia es sorda como sus padres y, según reporta el hospital, ella misma y su madre han pedido una esterilización inmediata a la cesárea. La psicóloga describió a la adolescente como "inestable emocionalmente" y con un gran aburrimiento porque no se comunica con nadie.

Los consentimientos informados rubricados por las adolescentes se leen con dificultad porque están fotocopiados casi sin tinta; la mayoría lleva la firma y la huella digital de la paciente, pero varios de ellos carecen del nombre y la fecha. En todos los casos, las esterilizaciones fueron practicadas después de que la adolescente hubiera dado a luz, generalmente, por cesárea.

Beatriz tiene 18 años de edad, tres cesáreas, está en unión libre y se ocupa de las labores de casa. Ha firmado un consentimiento informado que no lleva su nombre ni la fecha, y un médico escribió específicamente: "Paciente solicita salpingoclasia bilateral, refiere que le dijeron que es muy joven pero pese a eso solicita la ligadura junto a su pareja".

Inés solo ha completado la primaria, es huérfana de madre, ha desertado de la secundaria y tiene VIH. Su breve historia dice que vivió con su pareja en el Chapare por unos meses, y al sufrir violencia retornó al hogar paterno. El consentimiento informado está firmado por su padre y por ella, ambos además imprimieron sus huellas digitales, pero el documento lleva un nombre distinto al de la paciente y no tiene fecha.

Las historias breves se repiten con más o menos matices, como el caso de Irene, de 18 años, que ha cursado hasta quinto de primaria, está dedicada a labores de casa, es portadora de VIH y dependiente de su madre que se dedica a la limpieza. "No conoce su dirección exacta", dice el documento médico. El consentimiento informado tiene su firma y la fecha sin el año.

"Yo quiero ligarme" ha escrito de Cecilia en el lugar de la firma dentro del consentimiento informado para la esterilización. Ella también vive con VIH y en julio de 2016 tuvo a su primer y único hijo, antes de declarar paridad satisfecha.

Las adolescentes viven en Colomi, Quillacollo o Sacaba, algunas tienen una trayectoria migratoria del campo a la ciudad y el reporte sobre su vivienda es casi similar en la descripción de que toda la familia habita en dos o tres cuartos o en los ingresos de 2.000 Bolivianos en promedio, menos del salario mínimo nacional.

Historias clínicas de adolescentes esterilizadas en el Hospital Materno Infantil Germán Urquidi

Razones médicas

De regreso a la sede de gobierno, el único caso de AQV reportado por el Hospital de la Mujer de La Paz es inaccesible para la prensa, dice contundente el director Daniel Cárdenas, argumentando razones éticas para cuidar la identidad de la adolescente esterilizada en marzo de 2016. "Pero seguro -explica-- que hubo razones médicas".

Hospital de la Mujer, ciudad de La Paz, dentro del Hospital de Clínicas

"Hay casos en los cuales yo he tenido que participar de una junta médica -dice Cárdenas. Hay mujeres jóvenes que tienen problemas mentales y pueden ser tributarias de violaciones y se embarazan… En realidad son casos de psiquiatría que nos mandan, y alguna vez, no es frecuente, ha ocurrido que mujeres e incluso adolescentes con problemas de esquizofrenia han sido violadas, y para evitar que nuevamente al ser violadas tengan el riesgo de embarazo se les puede ligar las trompas".

AUDIO: Daniel Cárdenas, director del Hospital de la Mujer en La Paz

Un número extraño de vasectomías

De retorno en el departamento de La Paz, a 23 kilómetros del Hospital Holandés está el Hospital Municipal de Segundo Nivel de Viacha. Las estadísticas dicen que allí, en julio de 2015, se practicó la vasectomía a 16 varones menores de 19 años.

Antes de ingresar al hospital, una reforzada señal de la ONG Marie Stopes guía con insistencia hacia dos consultorios, separados del edificio, donde funciona una campaña gratuita de anticoncepción: implante subdérmico para mujeres.

Hospital de Segundo Nivel de Viacha, en un edificio anexo funciona campaña de implante subdérmico de Marie Stopes

El incremento en las cifras del embarazo adolescente es una preocupación para las autoridades municipales, departamentales y nacionales. Oficialmente en Bolivia hay un 18% de adolescentes que son madres o que están embarazadas, aunque esa cifra no ha sido actualizada desde 2008.

Ya en la segunda planta del Hospital de Viacha, el director Eugenio Espinoza es incrédulo sobre los 16 casos de adolescentes esterilizados. "Si ni siquiera se da en hombres adultos... Por qué no hablamos mejor del incremento de casos de VIH", dice sin dar importancia al tema y antes de autorizar una revisión de los libros de registro de julio de 2015.

La búsqueda de los libros no es fácil. El funcionario de Estadísticas se guía por una clasificación que solo está en su cabeza. Un tanto gracias a su memoria y otro tanto gracias al azar, va encontrando los libros de registro de ese año. El cuaderno diario, de julio de 2015, de servicios de "Anticoncepción, Prevención de infecciones de transmisión sexual y del Cáncer cérvico uterino" está vacío en las casillas de AQV.


El formulario de llenado manual que resume julio de 2015 ha desaparecido, al igual que el reporte mensual (REPES) que el hospital envía al gobierno municipal con el objetivo de reportar los costos de los servicios prestados y recibir un reintegro de 100 Bs. por intervención de AQV.

En los consultorios del mismo hospital, una leve tos hace que la ginecóloga Ana María Apaza se disculpe diciendo que la fábrica de cemento quita el filtro por las noches, lo que también puede explicar la bruma gris que rodea a la ciudad y que es visible desde la carretera. La doctora está sorprendida de la estadística de 16 casos: "Es raro el varón que decida una vasectomía".